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martes, 8 de julio de 2008

Tom Wolfe

El escritor estadounidense, que inauguró la corriente de no ficción llamada Nuevo Periodismo junto a Truman Capote, es un fan confeso del actual presidente de los Estados Unidos, George Bush.

Las últimas declaraciones de Wolfe en una entrevista en el diario New York Times causaron tanto revuelo entre sus colegas, que el escritor termino declarando, con cierta ironía, que hacer público su apoyo a Bush parecía (por las reacciones de sus colegas) ser similar a ser un abusador de niños.

Las elecciones que enfrentaron a Bush y John Kerry no dejaron al escritor la brillante obra “La hoguera de las vanidades”, sin palabras. “Yo creo que apoyar a Bush tiene que ver con no querer plegarse a las pretensiones de la costa este. Tiene que ver con no querer ser dirigidos por personas que están permanentemente empeñadas en imponernos su perverso sentido de la moralidad, que es el de la ausencia de moralidad”. Sobre Kerry opinó que ser trataba de un oponente sin convicciones, incapaz de poner en marcha un plan radical.

Ya a pocos meses de empezada la guerra, el futuro de Irak y de los norteamericanos se iba consolidando. Wolfe parecía haberse quedado solo en la defensa de George Bush.

Marchas por la paz

En marzo de 2003, las manifestaciones en contra de la ocupación de Irak se multiplicaron. En Estados Unidos se registraron más de 300 actos y algunos terminaron con actos de violencia como una marcha realizada en la ciudad de San Francisco en la que se arrestaron a más de 1.300 manifestantes.

En Europa también se registraron los reclamos. Las principales demostraciones fueron en España, y los estudiantes fueron los protagonistas. Más de medio millón de jóvenes participaron en los distintos actos que no sólo fueron de protesta, sino también de información y debate en las aulas en el caso de muchos institutos de enseñanza secundaria. En Italia, sindicatos, estudiantes y pacifistas realizaron marchas y actos de protesta contra la guerra desde las primeras horas.

También salieron a las calles de las ciudades francesas, estudiantes, ciudadanos y miembros de los sindicatos. En Atenas y Salónica, más de cien mil estudiantes se manifestaron repudiando los bombardeos y la invasión a Irak. Las manifestaciones fueron muy importantes en Berlín y otras ciudades alemanas. Las demostraciones en Gran Bretaña, que reunieron a decenas de miles de personas, culminaron en Londres, donde la policía empleó bastones y gases lacrimógenos contra miles de pacifistas que querían llegar hasta el edificio del Parlamento.

A cumplirse el primer aniversario de la ocupación de Irak, en 2004 las manifestaciones se multiplicaron en Asia, Europa y América Latina. Las mayores concentraciones se registraron en las ciudades de Barcelona y Roma. Mientras, en Estados Unidos, la ciudad de mayor repudio fue Nueva York, con más de 200 actos organizados.

El espíritu antibélico se multiplicó al grito de “No a la guerra, fuera la ocupación”, desde Hong Kong hasta San Francisco. "Esto es parte de una lucha continua contra la guerra y la ocupación", declaró Brian Becher, coordinador de ANSWER siglas de Act Now to Stop War and End Racism (Actúe ahora para detener la guerra y terminar con el racismo), uno de los grupos convocantes de la protesta realizada en Nueva York.



lunes, 7 de julio de 2008

Cobertura televisiva de la guerra

La guerra de Irak trajo cambios para la cobertura televisiva de una guerra. En los Estados Unidos, un cambio estratégico en audiencias. La cadena de televisión más popular en Estados Unidos para noticias sobre la guerra fue Fox News –cuyo dueño es Rupert Murdoch-, en la cual muchos de sus periodistas tenían una posición favorable a la guerra.

La cadena CNN se había establecido en el primer lugar del rating de audiencia en los Estados Unidos después de la cobertura de la Guerra del Golfo (1990-1991). Sin embargo, la guerra de Irak la desplazó para posicionar a la cadena de Murdoch en primer lugar.

Por otro lado, la guerra enfrentó dos perspectivas diferentes: Occidente y Medio Oriente. Desde los medios, la guerra presentó dos posturas representadas por la cadena norteamericana CNN y la árabe AlJazeera.

AlJazeera cambió la manera de cubrir la guerra, porque por primera vez el mundo pudo conocer “la otra cara de la guerra”, es decir, ya no se verían los acontecimientos desde un solo lado, de acuerdo a la versión y los intereses, del gobierno y el ejército estadounidense, sino que se pudieron conocer ambos lados, ambos puntos de vista y también ver cuál era el costo humano del empleo de bombas racimos entre la población civil.

Una de las más notables diferencias entre estas dos posturas fue en cuanto a las imágenes que se deciden mostrar sobre el conflicto. La televisión iraquí mostró las primeras imágenes de cuerpos estadounidenses y entrevistas con soldados capturados en medio del terror. Sin embargo, las cadenas norteamericanas se negaron a difundir las imágenes de soldados muertos. El canal AlJazeera ha mostrado imágenes impactantes y escalofriantes que otros medios decidieron no usar.

La guerra de Irak había desatado un nuevo campo de batalla para los medios. Hay quienes aseguran que así como al guerra del Golfo perteneció a CNN, la de Irak a pertenece a AlJazeera. Desde cada lado se mostraron distintas perspectivas de la guerra: los medios occidentales prefirieron mostrar imágenes de soldados norteamericanos siendo atacados por iraquíes, mientras que los medios árabes se inclinaron por mostrar el modo en que la guerra afectó a los iraquíes. “Los árabes dicen que los norteamericanos son esclavos de su gobierno, mientras que los norteamericanos dicen que los árabes están inflamando la opinión pública” (AlJazeera en inglés).

Otra cadena árabe que se destacó por la cobertura de la guerra fue Abu Dhabi TV, dirigida por la compañía de medios más grande de los Emiratos Árabes: Emirates Media Inc. Esta hizo fuerza frente a la gran cobertura de cadenas poderosas como AlJazeera y CNN.

La prensa no es el enemigo en Irak -Max Boot ("Los Angeles Times")

Para acceder a archivos de la cobertura de la guerra: Global Policy Forum y Irak Reports





Los blogs y el problema de la credibilidad

Los weblogs como nuevo medio de comunicación traen a la luz el problema de la legitimidad y credibilidad de la información que se publica. Como su creación es gratuita y sencilla, cualquier persona con unos mínimos conocimientos del uso de Internet puede tener uno, más allá de la relevancia de su contenido o de la credibilidad de sus palabras; más allá de si es leído o no.

Se dice que algunos blogs son una manifestación de lo que se llama “periodismo ciudadano”: personas comunes que intentan comunicar, desde el lugar del mundo adonde se encuentren, su propia visión de la realidad. Más aún, este fenómeno del periodismo ciudadano obtiene su máxima expresión en los medios de comunicación, que han abierto canales especiales para aquellas personas que deseen enviar información, fotografías o videos sobre hechos que presencien.

Pero el sueño del blog propio dejó de ser un sueño para todos. Uno de los que encontraron la veta fueron los periodistas. Ellos encontraron en el blog un espacio ideal para plasmar sus ideas por fuera de los medios tradicionales. Pero la situación de blogger es diferente a la de periodista que escribe en un medio: en la web, ya no existe una cadena de jerarquías profesionales que hace que sus trabajos pasen por instancias en las que el material es corregido y la información sea verificada. El blog es, mayormente, un espacio unipersonal: yo lo pienso, yo lo escribo, yo lo edito, yo lo posteo. En el universo tradicional, la credibilidad del periodista está avalada por el medio. En el blog, la única garantía es su firma y, al igual que el resto de los bloggers, necesita procurarse lectores a través de ella.

Es así como corre peligro la credibilidad de los autores que, hoy en día, sólo se potencia con un nombre conocido.

Guerras asimétricas

Las guerras asimétricas son conflictos violentos en los que existe una desproporción muy importante entre las fuerzas militares y políticas de los bandos implicados. Esa situación obliga a las partes a recurrir a medios no tradicionales en términos militares, como la guerra de guerrillas, el terrorismo y la guerra sucia. Ante la no utilización de acciones militares convencionales, se recurre a una combinación de acciones políticas y militares, entre las que se incluye la implicancia de la población civil.

Hoy en día, la pregunta que se hacen los encargados de la planificación de los principales ejércitos es para qué tipo de guerra deben prepararse. En las guerras asimétricas, las partes son desiguales y el principio de la igualdad de las armas pierde validez. Las partes tienen propósitos diferentes y emplean medios y métodos distintos para desarrollar sus tácticas y estrategias. Las guerras asimétricas no encajan en el concepto de la guerra enunciado por Clausewitz, son escenarios donde la debilidad se convierte en una fuente de poder. Los términos asimetría; guerra asimétrica; aproximación asimétrica y opciones asimétricas han adquirido mucha difusión en los medios y especialmente en los ámbitos militares. Estos términos son comúnmente asociados con operaciones y acciones de oponentes en inferioridad de condiciones respecto a otros. Los ataques son descriptos como químicos, biológicos, nucleares limitados, terroristas o informáticos; todos ellos dirigidos contra puntos débiles de un enemigo superior.

Nuevamente, y por primera vez desde la Guerra Fría, los analistas militares y quienes tienen a su cargo la planificación en caso de contingencias, señalan que las guerras asimétricas se han convertido en hipótesis serias y complicadas. El tipo de amenazas potenciales es diverso. Los políticos pueden tener las opciones militares que deseen –pero sólo en la medida en que estén preparados para pagar por ellas. Basta decir que siempre existe el riesgo de comprometer las habilidades militares críticas para hacer frente a una crisis presente.


El libro “Guerra sin restricciones”, escrito por los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui fue realizado a partir de la invasión a Irak en 2003. Los autores sostienen la utilización de cualquier clase de lucha ante una potencia abrumadoramente superior en fuerza y/o tecnología.

WARBLOGGING

Ésta bien podría ser conocida como la guerra de Internet” dice Dean Wright editor jefe de MSNBC. Lo cierto es que la guerra de Irak significó para la Red lo que la Guerra del Golfo supuso para la norteamericana CNN hace una década.

En Internet, la opinión pública internacional podrá confrontar las versiones presentadas por grandes medios, las versiones de los soldados y las versiones de las fuentes independientes. Los internautas de los Estados Unidos, por ejemplo, criticaron la capacidad crítica de los corresponsales norteamericanos y a partir de ellos se generó un tráfico creciente hacia fuentes internacionales de noticias en busca de perspectivas más balanceadas, al tiempo que crece la importancia de las fuentes no convencionales, muy especialmente de los blogs. Por eso, muchos definen la guerra de Irak como la “e-war”.

La tecnología de la que disponen hoy los corresponsales de guerra, respecto de la que tuvieron disponible durante la Operación Tormenta del Desierto, los hace mucho más independientes, pero también mucho más vulnerables.

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos se ha producido un movimiento crítico hacia la política de seguridad interior y de relaciones internacionales, Durante que comenzó el conflicto con Irak, los blogs dedicados al tema se han multiplicado, tanto dentro del país como en el mismo frente. Los medios de comunicación tradicionales han reaccionado incorporando blogs sobre Irak en sus ediciones en línea, como “The Christian Science Monitor” que ha enviado como corresponsal a Ben Arnoldy para que escriba el blog “Assignment Kuwait”, y el grupo mediático “advance.net” que aporta a las ediciones online de todos sus periódicos un blog: “War in Iraq” a cargo de Jeff Jarvis.

El fundador del blog “No War Blog”, Colin Hunter, afirmó: “escribir una bitácora es el equivalente online a ir a una manifestación”. El warblogging es por lo general una expresión independiente y crítica y se está convirtiendo por momentos en una de las fuentes más solicitadas.

Jason Hartley

El caso de Jason Christopher Hartley causó cierto revuelo dentro de la armada norteamericana en cuanto al tema de los milblogs (“military blogs”). Con 31 años y dos años en Irak, fue otro caso de un soldado degradado de su categoría militar y multado por el contenido de su blog “Just Another Soldier”. Jason Hartley fue degradado de su categoría de Sargento (a especialista) porque, según sus superiores, puso en peligro la seguridad de la misión en Irak al publicar fotos de los detenidos, violando la Convención de Ginebra.

Sus posts despertaron ira entre sus superiores, quienes aseguraron que el soldado describió con detalle la vía usada por su unidad para acceder a Irak, con lo que se pondría en peligro a los aviones estadounidenses que utilizan esa misma vía. Otras acusaciones radican en que Hartley reveló secretos como la difusión de fotografías de tanques destruidos por granadas, lo cual podría indicar a los atacantes a dónde apuntar.

El 28 de septiembre de 2003 el blog de Hartley estuvo disponible en la web. Su primer post fue una fotografía de él mismo parado entre los edificios 4 y 5 del World Trade Center en frente del desastre provocado por el ataque del 11 de septiembre en Ground Zero (como fue conocida la zona donde permanecían las torres gemelas). Dos años después, la armada del estado de Nueva York fue enviada a Irak, y con ella, Hartley.

El blog estuvo online por sólo 5 meses. Sin embargo, Hartley continuó escribiendo sobre lo que pasaba en Irak y enviaba sus historias a familiares y amigos en una lista privada. En su último mes en Medio Oriente, reabrió su blog para ser nuevamente cerrado por la armada, así como también degradado y multado.

Jason Hartley decidió escribir un libro acerca de sus experiencias, con material de sus antiguos posts, y nuevas partes escritas al volver de Irak. Bajo el mismo nombre del blog, “Just another Soldier”, el soldado decidió hacer públicas sus vivencias en el campo de batalla y los sentimientos que le dejaría la guerra.

Hartley escribiría: “Si sos desconfiado acerca de lo que publican los medios tradicionales y querés saber exactamente que está pasando en Irak, tendrás que pagar por una intervención divina porque solo Dios sabe lo que esta pasando acá. Sin embargo, si querés saber que se siente ser un soldado en Irak, y estás dispuesta a escuchar algo tan crudo como honesto, te puedo ayudar”.

En el blog hoy se pueden leer posts y ver fotografías que no fueron incluidas en el libro. Entre ellos se ven imágenes de iraquíes heridos, de civiles muertos cubiertos en sangre, de niños vendiéndoles cosas a soldados norteamericanos, así como también se pueden leer posts con vivencias y sentimientos de Hartley. “Dale mucho tiempo libre a un soldado y empezará a preguntarse ¿qué hago acá?. Después, escribirá posts casi filosóficos en su blog personal”.

domingo, 6 de julio de 2008

Colby Buzzell

“Mi guerra: matando el tiempo en Irak” fue el espacio que Colby Buzzell creó para relatar sus experiencias desde la línea de batalla y escribir, bajo el seudónimo de CBFTW, los horrores de la guerra.

Su primera entrada explicaba la razón de ser del blog: “Leí acerca de todo este tema de los weblogs en una revista, y me pareció una buena forma de matar el tiempo en Irak. Escribir como en un diario, con links hacia algunos lugares interesantes y mis experiencias. Yo soy un soldado de infantería de la armada de los Estados Unidos actualmente en Mosul, Irak. Nuestra misión es encontrar, capturar y matar todas aquellas fuerzas no cooperadoras acá en Irak. Hasta ahora nos fue bastante bien, pero ya llego 8 meses acá y todavía no se cuanto tiempo más estaré. Cada día es igual acá; las mismas patrullas, la misma comida, las mismas calles, las mismas caras. Nada cambie. El tiempo pasa extremadamente lento”.

Buzzell escribió de forma anónima en su blog, bajo el nombre CBFTW (Colby Buzzell F--- This War), hasta la batalla de Mosul del 4 de agosto de 2004. Ese día, Buzzell escribió: “Las balas golpeaban contra nuestras armaduras, por todos los vehículos y podíamos escuchar como los disparos se multiplicaban. Nunca tuve tanto miedo en mi vida. Pensé que había llegado mi momento, que allí moriría”.

Buzzell fue disciplinado por la armada por violar la “seguridad operacional”. Los posts en su blog “My War…” -su nombre lo dio una canción de la banda punk “Black Flag”-daban cuenta del terror genera la guerra. Sus superiores le indicaron lo inapropiado de revelar detalles operacionales, sobre como cargaban las armas, que tipo de armas usaba su brigada y locaciones específicas de combate. Desde aquel momento, sus entradas serían leídas por sus superiores antes de ser subidas a la web. Y, por un tiempo, le prohibieron a Buzzell concurrir a ciertas misiones.

Entre los bloggers militares (o “milbloggers” como se los conoce en inglés), a Buzzell se lo llama “Blogfather”, por ser uno de los primeros soldados que actualizara su blog desde la zona de combate. Sus posts llamaron la atención de la revista norteamericana Esquire, en la cual escribe desde Mosul desde marzo de 2005. Su primer artículo, escrito en tres partes, se tituló “El armado del soldado del siglo 21”.

Durante sus días en Mosul, Buzzell reunió sus posts acerca de la guerra con los artículos escritos para Esquire, y terminó su primer libro que lleva el mismo nombre que su weblog: “Mi guerra: matando el tiempo en Irak”.

En mayo de este año, en el blog de Buzzell se leyó un post sorprendente: “Ya que la armada fue lo suficientemente generosa de enviarme una invitación para volver a Irak (a la Operación Libertad Iraquí), decidí contestarles a través de un artículo para el San Francisco Chronicle”.

En el artículo, Buzzell escribe: “Cuando me enliste en la armada voluntariamente, recuerdo haber preguntado acerca de lo escrito en el contrato acerca de ser vuelto a llamar al servicio después de cumplido mi tiempo. Mi reclutador me aseguró que todos los contratos dicen eso, pero que solo pasaría en caso de desatarse una tercera guerra mundial”.

Eso pasó hace cinco años. Al volver de Irak, Buzzell decidió estudiar fotografía en San Francisco, y se sentía bien. En los primeros días de mayo, le llegó una carta de la armada con la inscripción de “Documento Importante”.

Yo salí de la armada hace 3 años, y desde ese entonces nunca hablé mal de la armada, ni de la gente allí ni expresé ningún tipo de arrepentimiento acerca haberme enlistado en la armada. Si tuviera que hacer todo de nuevo, honestamente lo haría. Gracias a Dios volví con todas mis partes intactas. Si no hubiera sido así, mi respuesta hoy sería diferente”.

En el artículo, Buzzell declaró que se siente tentado a alentar a cualquiera que le pregunte acerca de enlistarse. “Calculo que cuanta más gente se enliste, menores son las probabilidades de que me llamen para volver. Pero es ridículo: nadie en su sano juicio se enlistaría ahora, mientras que yo ya lo hice. Y ahora parto hacia Irak por segunda vez, porque gente como yo –enlistados en la armada- somos las únicas personas de las que dispone el Ejército”.

Buzzell termina su artículo diciendo que hoy, cada vez que lee acerca de la muerte de un soldado, siempre se trata del segundo o tercer mandato de un soldado, “y ahora mi nombre puede estar entre ellos”.

Cronistas en zona de batalla

Miedo, horror y desencanto. Todo aquello que el gobierno y los medios tradicionales no quieren transmitir. Pero a lo que los soldados norteamericanos no temen. Ellos se convirtieron, poco a poco, en los nuevos cronistas de la guerra.
En el momento en el que ocurren las cosas, en sus propias palabras y leídos por miles de personas por día, los soldados se encargan de difundir las últimas noticias de Irak. Los blogs de los soldados oscilan desde presentaciones multimediales de fotos y videos, hasta textos escritos en forma de diario íntimo. Muchos bloggers argumentan que escriben para sus familiares y amigos.

En diciembre de 2004, una bomba provocó que la camioneta Humvee en la que viajaba la sargento Elizabeth Le Bel se estrellará contra una pared de cemento y su conductor, otro soldado norteamericano, resultó muerto. No había periodistas esa tarde en Bagdad por lo que la noticia no ocupó más de tres líneas en los medios, sin embargo, Le Bel se encargó de relatar el ataque horas después. Sin poder dormir después de llegar del hospital, Le Bel tomó su computadora y escribió más de mil palabras en lo que ella llamó “mi pequeña historia de guerra” en su blog “Life in this Girl´s Army”. Tres días después, Le Bel volvería a escribir en su blog. “Ahora tengo un miedo mortal a las pesadillas de las que ya vi partes. Las puedo ver en mi mente cada vez que cierro mis ojos. Veo un camión chocar contra la pared y me vuelvo a asustar”.

Según cifras publicadas por el Washington Post, unos 300 soldados norteamericanos escriben sus experiencias y vivencias personales en blogs. Uno de los casos más famosos es el de Colby Buzzell, autor de la bitácora “Mi guerra: matando el tiempo en Irak”, quien tuvo tanto éxito que publicó un libro acerca de sus días en Irak.

El sargento Chris Missick, de 24 años, autor del blog “A line in the Sand”, escribía desde Irak: “Nunca antes una guerra fue tan inmediatamente documentada. Nunca antes sentimientos desde el frente llegaron hasta los hogares con tanta facilidad y precisión. Acá me siento en el desierto, mirando fijo las profundas trincheras que separan Irak y Kuwait, y escribo mis vivencias diarias y opiniones sobre esta guerra las circunstancias por las que pasamos acá”.

Vigilancia y censura en la Web

En abril de 2005, el comandante en jefe de la táctica en Irak, teniente general John R. Vines, publicó el primer memorando de política sobre los blogs militares. El requisito principal recaía en que se registraran todos los blogs administrados por soldados norteamericanos. La política también prohibía la publicación de información clasificada, que revelara nombres de soldados caídos o heridos antes de que sus familiares sean notificados, y la difusión sobre incidentes en el campo de batalla que todavía no estuvieron bajo investigación.

La censura no se haría esperar. En julio de ese año, Leonard Clark se convirtió en el primer soldado que violara la nueva política. Fue multado con $1.640 y degradado de su cargo por publicar información clasificada en su blog. Su sitio fue cerrado, aunque muchos de sus posts todavía se pueden encontrar en otros sitios web. Otro de los soldados que sufrió las consecuencias de la censura fue Jason Hartley, autor del blog “Sólo un soldado más”, quien fue destituído de su cargo y multado por el contenido de sus posts.

En diciembre de 2004, después de una explosión en Mosul (Irak) en la que murieron 22 personas incluyendo 14 soldados norteamericanos, Michael Cohen, un médico norteamericano que trabajaba en un centro de atención escribió sobre lo sucedido en su blog. Sin embargo, días después posteó que sus superiores le habrían ordenado que cerrara su página ya que se violaban regulaciones de la armada, por lo que decidió cerrar el sitio web.

Frente a esta situación, otros soldados decidieron cerrar sus blogs personales después de advertencias por parte de sus superiores.

Desde la aplicación de esta nueva política, las cosas han ido empeorando y se ha establecido un rígido sistema de censura. No sólo la obligación de la inscripción de los blogs sino también la creación de una unidad especializada a la que se le ha confiado la misión de vigilar de cerca el contenido de todas las publicaciones de los soldados por Internet. Aun así, todavía se pueden leer muchas publicaciones pero sus autores son sometidos a degradaciones y multas de entre mil y dos mil dólares.

La censura no sólo llegó a aquellos blogs que revelan información clasificada, sino también a aquellos en los que se revelan opiniones desmoralizadas sobre la guerra y la ocupación de Irak.

En noviembre de 2005, la jerarquía militar envió una comunicación a los soldados titulada “Las bitácoras descontroladas pueden hacer volar el equipo de combate de una brigada” (“Loose blogs may blow up BCTs”). Con ello, el Pentágono se hacía eco del famoso eslogan producido por el gobierno estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial: “Una boca abierta hunde barcos” (“Loose lips sink ships”).

Cheryl Irwin, vocera del Departamento de Defensa de Estados Unidos, declaró que el Pentágono no tiene una guía específica para los blogs. Irwin sostuvo que la Primera Enmienda protege a los bloggers de decir lo que desean, excepto que revelen información clasificada con lo cual se convertiría en un tema de violación de seguridad.



El boom de los blogs

En Internet hay un nuevo habitante: los bloggers; y el boom de los blogs ya es un hecho. Cada día, cientos de usuarios plantan su propio espacio en la Web y empiezan a generar información de todo tipo.

Según el sitio web Technorati, existen más de 112 millones de blogs en el mundo y se crean 120 mil blogs por día.

Los hay para todos los gustos: cine, moda, política, y de todo lo que uno se pueda imaginar. Más aún, a partir del 20 de marzo de 2003 -fecha en la que los Estados Unidos invadieron Irak- los blogs salieron a competir en las ligas mayores de la información. Ante la sospecha de que los medios tradicionales ocultaban la verdad o la manipulaban, soldados, ciudadanos comunes e incluso periodistas y corresponsales de guerra se lanzaron a dar sus versiones de los hechos en los weblogs.

Estos espacios son una mezcla de diario íntimo y bitácora de viaje y el escritor, o blogger como se lo llama, sabe que escribe para sí mismo pero que, a su vez, es probable que sea leído por alguien. Algunos tienen una audiencia limitada, mientras que otros tienen un público inmenso, debido a la credibilidad de quien escribe o al interés que genera su contenido. Los blogs permiten un tipo de conversación instantánea en la que productor y consumidor de información (prosumer) intercambian roles constantemente mediante la posibilidad de dejar comentarios.

Los blogs tienen ventajas y desventajas. Por un lado, permiten hablar sin censuras. Nadie puede controlar lo que se dice en los blogs porque todavía es un medio casi sin reglamentación, libre. Aunque hay excepciones como en China –donde se obligó a cerrar el blog de una poetisa-y en Cuba; los weblogs se convirtieron en un espacio en el que los autores pueden escribir sus pensamientos y opiniones, y hasta pueden recibir respuestas por parte de los lectores, desde cualquier lugar del mundo.

Lejos de las fantasías que hablan sobre democracias virtuales, aldeas globales o ciber comunidades; las nuevas tecnologías poco a poco se conviertieron en una herramienta para la comunicación, para el intercambio, para confrontar puntos de vista, para que cada uno logre sus propias conclusiones.